Tenía
en frente el murmullo de sus labios
elevándose
haca el oscuro firmamento,
atrapando
el silencio eterno de mi boca
enmudeciendo
lentamente el latir de mi corazón.
La
lluvia caía sobre nuestras cabezas
me
ahogaba en una profunda incertidumbre
por
saber si ella pensaba
a
cada instante como yo lo hacía.
Fije
mi mirada hacia la belleza de sus ojos,
algo
misterioso y mágico rondo mi memoria.
Era
la mujer que había estado esperando
algo
me decía que no podía dejarla ir.
La
brisa jugaba con sus cabellos
sus
pies se deslizaban por la verde pradera,
su
rostro quedaba reflejado en el agua
hundiéndose
en lo más profundo de mi alma.
Intente
en vano segur sus pasos
no
me atreví a tomarla entre mis brazos
y
dejar fluir como un capullo de rosa
todo
lo que sentía mi corazón por ella.
La
tarde empezaba a caer sobre éste lugar,
dentro
de mi ser había mucho que decirte,
tomar
tus manos entre las mías lo anhelaba
y te
pedí que te quedaras siempre a mi lado.
Vi
tu rostro callarse lentamente
sorpresa
se escondía en el brillo de tus ojos
espere de ti una sincera respuesta
pero
lo único que hallé es silencio.
Nos
sentamos en un banco del parque
acerqué
muy despacio mi rostro al tuyo
y
mis labios se perdieron en la dulzura de tu boca
te
rogué que no pronunciarás palabra alguna.
Escúchame.
No hay rincón donde tu imagen
no
esté grabada como tu cuerpo en mi mente.
Sueño
con tu piel a cada momento,
fuego brota de mí cuando estoy a tu lado.
No
puedo dormir por estar pensando en ti
mi
cuerpo desnudo siente el frío de la noche,
ilusionado
espero que me cubras pero
un
absurdo dolor ágilmente me atrapa.
Dispuesto
estoy a entregarte todo de mi
puedes
arrancar el corazón de mi pecho
inundar
mi pensamiento con tu recuerdo
encerrarme
en lo más profundo de tu memoria.
Nos
alejamos como el sol se esconde
en
lo más lejano de un oscuro atardecer
y
desde ese momento nos amamos
con
una irremediable pasión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario