Me quede aletargado leyéndote entre
líneas,
mis oídos extasiados, retumbando el
eco de su voz
dulce melodía que viene y va en mi
cabeza
danzando una y otra vez, Oh¡
hermosa princesa.
Desconozco cuando sucedió, ¿Qué fue
lo que pasó?
es esto realidad, o el espejismo de
un sueño,
cuya mirada enigmática de aguas
cristalinas
me atrajeron a lo profundo de su
interior.
Un día de verano una mariposa,
dibujada a pincelazos
se pozo en su regazo, atraída por
su enorme belleza,
se fundió entre su piel y allí quedó
grabada
como una suave caricia que cubre
hasta el amanecer.
El sol enamorado al ver aquella
hermosura
no se resistió a estar cerca de
ella,
sin darse
cuenta al jugar con sus cabellos
una parte
de él se quedó prisionera.
Unas gotas
de lluvia se atrevieron a deslizarse
por su
figura, cadenciosa locura al cubrir
su cuerpo,
con los pies descalzos danza
entre algodones,
bajo la bóveda azulada.
Y así es
ella dulce y seductora
una letanía
encarnada en mujer.
Floreció entre
pétalos de rosa
maravillando
al mundo con su existir.

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