domingo, 4 de septiembre de 2016

NOCHE TRAS NOCHE



A mi alrededor tu fragancia se expande en el silencio,
y lentamente se introduce en mi piel
embriagando con un elixir de amor cada sentido de mi cuerpo.

Te siento ausente sin saber por qué
enmudecida me miras con una profunda pasión
y provocas en mí que me hunda en un profundo letargo.

Transportándome a un sueño eterno
donde nuestros sentimientos se conjugan
como dos gotas de lluvia en el ciclo
indescriptible de la vida.

Noche tras noche intento hallar respuesta
a la ilusión que embarga mi corazón.
Noche tras noche tus besos queman
mis labios y mi alma queda en la perdición.

Noche tras noche mi deseo
se convierte en una obsesión.
Noche tras noche solo puedo
pensar en ti como una bendición.

Abrázame muy fuerte y no me sueltes
cierra los ojos y siente el latir en mi pecho
que ha quedado sin aliento ya que te he

entregado cada energía que quedaba en mí.

ME HACES FALTA


Me hace falta las noches
en que hacíamos el amor,
beber de tu pecho el manantial
que brota lentamente de tu cuerpo.

Me hace falta sentirte al despertar,
tu piel ligeramente tibia envuelta
en las blancas y suaves sábanas
entrelazándose con mis manos.

Extraño tus caricias en mi pecho
ayudándome a escapar del encierro
en que me encuentro en este instante
ya que libera mi corazón de la soledad.

Aún no olvido tu cuerpo sobre el mío
mis manos atadas a lado y lado de la tierra
por hilos invisibles que surcaron
mi interior en un soplo de eterno amor.

Con gran tristeza anhelo
susurrarte palabras al oído
deslizar mi boca por tu cuello   
sobrepasando los límites del amor.

En la ducha el agua caía
y se deslizaba gota a gota
por tu ser, sensual espejismo,
eres el deseo encarnado en mujer.

Una enorme atracción unió tu piel a la mía,
éramos dos magnetos que se estrellan
el uno al otro sin cesar. Existe una
gran dependencia de mi hacia ella.

La necesidad de sentirnos amados
se apoderó inevitablemente de nosotros,
entre la pasión y el deseo se fue
consumando “para siempre” nuestro amor.

El sudor de mi piel se fue mezclando
con el embriagante aroma de tu pecho
y de tu boca salió un gemido
que rompió totalmente con el silencio.

No podía pronunciar palabra alguna…
Minuto a minuto esa mujer se apoderaba
ligeramente de mi esencia y solo
me limite a disfrutar de ese momento.

Tus piernas entrelazadas en las mías
jugueteaban con gracia en el lecho,
ese lecho cubierto por suaves pétalos de rosa
que con su perfume impregnaban nuestras almas.

Mis dedos se enredaban entre tu cabello
que cual finos hilos de oro se extendían
a lo largo de la almohada, y cuando
fuiste mía mi corazón se salió de mi pecho.

Afuera, en el exterior el día transcurría sin parar
pero para los dos ese momento no tenía fin,
éramos dos seres de la naturaleza dejándonos
llevar por el instinto y amándonos nada más.

Fui abriendo la puerta de tu corazón
y como un rayo lo atravesé dejando en un rincón 
mi imagen allí retratada para que ni los años,
y ni otros hombres te hagan olvidar de mí.

Decir lo que sentía era inexplicable,
tu cariño abrigaba mi interior
y llegué a sentirme amado
como jamás lo pude haber sentido.

Tu amor me empujó a descubrir
lo infinito de tu cuerpo.
A embriagarme con el sabor de tus besos
porque al tocarte creí que era un sueño.

Un sueño del cual no quiero despertar
quería retenerte en una caja de cristal
para que yo solo pudiera verte
y ni el viento se atreviera a tocarte.

Es imposible escapar de tu recuerdo,
todavía siento tu aliento en mi rostro.
Tu pecho se posó sobre mí
como la lluvia cubre un atardecer.

Ansioso sigo aquí esperando
que tu figura se asome en el camino
para que esta tierra vuelva a besar tus pies
y este corazón destrozado tenga una ilusión.

Despacio enciendo la luz de mi cuarto
un destello inimaginable cruza por mi cara
es el brillo de tus ojos encerrado
en la profunda oscuridad de mi mente.

Tu frágil caminar se escucha
aún en los pasillos, cual golpear
de las alas en la blanca
arena que se extiende por la playa.

Permaneces todavía dentro de mi piel,
eres fuego eterno que no se extingue,
tu silueta se pasea de un lado a otro
y te vas desvaneciendo sin decir adiós.

Yo siempre te tendré presente hasta mi muerte
porque con tu ida te llevaste parte de mi alma
volaste de aquí como un hermoso pétalo
que ha dejado desnuda una parte de esa flor.

Al irte de mi lado se nubló
totalmente la esperanza de vivir,
sentí que el cielo se destrozaba
a pedazos con tu partida.

No puedo entender que te alejo
de mí. Estoy sumido en la desesperación
creó que nunca podré volver amar
tanto como te llegué amar a ti.

Inerte ha quedado mi corazón,
su latir se ha desvanecido poco a poco
el tiempo se ha encargado de acabar
con cualquier signo de vida.

A donde fue a parar los sueños
construidos por el amor que nos teníamos,
en qué lugar se encuentra ahora
los besos que cubrieron nuestros cuerpos.

No me sirven las palabras para consolar
esta tristeza que embarga mi ser
porque son palomas que se las lleva
el viento en su ir y venir diario.

Ahora que no te tengo, recorre
a mi alrededor una inmensa soledad
que quiere acabar conmigo
destruyendo cada ilusión que nace mí.

Amarte en la forma que lo hice
es olvidarse de todo sin mirar atrás,
despojándome de todo sin miedo

a fracasar en mi intento de quererte.

sábado, 3 de septiembre de 2016

ME CONFIESO PERDIDAMENTE ENAMORADO



Caminaré entre tus pies,
me mojaré con el sudor de tu piel.
Penetraré tu corazón
y en un instante te enloquecerás.

Me perderé en tu mirada de cristal,
tus brazos abrigarán mi cuerpo.
Despertaré con el calor de tu silueta
y entraré por el balcón de tu alma.

Serás la dueña de mi pensamiento
tendrás el reflejo de mis ojos
tu nombre en el viento quedará grabado
como las nubes en el firmamento.

De noche estaré a tu lado,
me esconderé bajo tus sábanas
ni la luz irrumpirá dentro
de nuestra habitación.

No escaparé jamás de ti
porque estoy amándote locamente,
la soledad se irá con el tiempo

y contigo seré el hombre más afortunado.

VALE LA PENA AMAR


Tenía en frente el murmullo de sus labios
elevándose haca el oscuro firmamento,
atrapando el silencio eterno de mi boca
enmudeciendo lentamente el latir de mi corazón.

La lluvia caía sobre nuestras cabezas
me ahogaba en una profunda incertidumbre
por saber si ella pensaba
a cada instante como yo lo hacía.

Fije mi mirada hacia la belleza de sus ojos,
algo misterioso y mágico rondo mi memoria.
Era la mujer que había estado esperando
algo me decía que no podía dejarla ir.

La brisa jugaba con sus cabellos
sus pies se deslizaban por la verde pradera,
su rostro quedaba reflejado en el agua
hundiéndose en lo más profundo de mi alma.

Intente en vano segur sus pasos
no me atreví a tomarla entre mis brazos
y dejar fluir como un capullo de rosa
todo lo que sentía mi corazón por ella.

La tarde empezaba a caer sobre éste lugar,
dentro de mi ser había mucho que decirte,
tomar tus manos entre las mías lo anhelaba
y te pedí que te quedaras siempre a mi lado.

Vi tu rostro callarse lentamente
sorpresa se escondía en el brillo de tus ojos
espere de ti una sincera respuesta
pero lo único que hallé es silencio.

Nos sentamos en un banco del parque
acerqué muy despacio mi rostro al tuyo
y mis labios se perdieron en la dulzura de tu boca
te rogué que no pronunciarás palabra alguna.

Escúchame. No hay rincón donde tu imagen
no esté grabada como tu cuerpo en mi mente.
Sueño con tu piel a cada momento,
  fuego brota de mí cuando estoy a tu lado.

No puedo dormir por estar pensando en ti
mi cuerpo desnudo siente el frío de la noche,
ilusionado espero que me cubras pero
un absurdo dolor ágilmente me atrapa.

Dispuesto estoy a entregarte todo de mi
puedes arrancar el corazón de mi pecho
inundar mi pensamiento con tu recuerdo
encerrarme en lo más profundo de tu memoria.

Nos alejamos como el sol se esconde
en lo más lejano de un oscuro atardecer
y desde ese momento nos amamos
con una irremediable pasión.