domingo, 13 de enero de 2019

ENTRE TÚ Y YO



Éramos dos gaviotas sobre el viento
amándonos a la orilla del río 
como Adán y Eva en el Edén
haciendo lo más inocente entre tú y yo.

Nos sumergimos lentamente,
el agua corría por nuestra piel,
mi cuerpo se perdía poco
a poco entre tus brazos.

Mis labios recorrían cada frontera
de la hermosa silueta de esa mujer
que desborda mis deseos prohibidos
y fluyen por cada poro de mi piel.

La corriente golpeaba contra mi pecho,
tiernamente sus caricias me tocaban
en el eterno verano que me abrazaba
el alma con su ardiente calor.

Nos amábamos sin medida y sin cesar
éramos los únicos enamorados
sobre la faz de la tierra, esa tierra
que nos brinda toda la dulzura de su ser.

Navegábamos en ese puro y cristalino
manantial que mojaba nuestras bocas
con el suave sabor de sus aguas
encendiendo fácilmente nuestra pasión.

Suspendida tenías la belleza misteriosa
y gracia de un hermoso cisne
que embellecen las claras noches
y enternecen  millones de corazones.

Tienes la esencia de una flor
que graba su aroma en mis sentidos
renacer en tu mirada es mi deseo
como cada mañana nace en la montaña.

Me perdí en la ribera de ese ángel,
inocente niña que me ama sin dudarlo.
Exploré cada límite de su cuerpo
y de ella brotaba un puro sentimiento.

Encerrado quedé en sus ojos
cual ave en el inmenso firmamento,
hundido estaré en su corazón
como el más bello recuerdo.

No sé cómo definir este sentimiento
oculto está en la sangre de mis venas,
es una historia sin ningún final
que perdurará al transcurrir del tiempo.

Entre tú y yo recordaremos aquel lugar
de invaluable valor para los dos
en donde por primera vez
te convertiste en toda una mujer.